2025: El año que nos recordó que avanzar también es resistir
- capitaltendencia
- 31 dic 2025
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31 de diciembre 2025.- El 2025 se va, y con él se llevan doce meses que pusieron a prueba nuestra paciencia, nuestra capacidad de adaptación y, sobre todo, nuestra esperanza. No fue un año sencillo: la incertidumbre económica, los cambios sociales y la exigencia de mantener el paso en un mundo que no se detiene nos obligaron a mirar más adentro que afuera. Pero si algo quedó claro, es que avanzar no siempre significa correr; a veces significa resistir de pie, incluso cuando el viento sopla en contra.
En San Luis Potosí, como en el resto del país, vimos cómo los retos diarios —desde el bolsillo hasta la convivencia— se mezclaron con momentos que nos recordaron que aún somos capaces de sorprendernos, de unirnos y de exigir un futuro distinto. Las calles fueron escenario de protestas, festividades, despedidas y nuevos comienzos, mientras que la ciudadanía reforzó la idea de que la participación no se limita al voto: también vive en la conversación, en la crítica y en el acompañamiento.
Este año también nos mostró que la vida comunitaria sigue siendo nuestro mayor refugio. Los negocios locales resistieron con creatividad; las familias se reencontraron con viejas recetas, nuevos hábitos y otras formas de estar juntos; los espacios culturales lucharon por mantenerse en pie; y el deporte, los proyectos independientes y las voces jóvenes encontraron formas de hacerse escuchar, incluso cuando parecía que no había espacio para más ruido.
No todo lo que esperábamos sucedió, y no todo lo que sucedió lo esperábamos. Pero en ese contraste, la sociedad potosina volvió a demostrar que no necesita unanimidad para avanzar; necesita participación, diálogo y memoria. Lo vivido en 2025 debe servirnos de guía, no como un recordatorio nostálgico, sino como un mapa para corregir el rumbo donde sea necesario.
Mañana comenzaremos un nuevo calendario, pero el 2026 no traerá soluciones por sí solo: las construiremos entre todas y todos, paso a paso, conversación por conversación, decisión tras decisión. Que lo aprendido este año no se diluya; que lo que dolió nos mueva, y lo que alegró nos ilumine lo que sigue.
Porque si algo nos deja el 2025, es la certeza de que no hay futuro posible sin comunidad, y no hay comunidad sin escucha.




















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