FINALES DE LA NBA 2026
- Tendencia Capital

- hace 3 días
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El Madison Square Garden (MSG) se ha transformado por completo. La asistencia del presidente Donald Trump al Juego 3 de las Finales de la NBA entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs ha activado un blindaje de seguridad nunca antes visto en un partido de baloncesto, convirtiendo el centro de Manhattan en una zona de alta restricción.
Con los Knicks liderando la serie 2-0 y a solo dos victorias de su primer título desde 1973, la efervescencia en la Gran Manzana ya era total. Sin embargo, la llegada del mandatario —quien se convierte en el primer presidente en funciones en asistir a unas Finales de la NBA— ha cambiado las reglas del juego tanto dentro como fuera de la cancha.
El Servicio Secreto y el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) han tomado el control absoluto de los alrededores del recinto, implementando medidas drásticas que asemejan el acceso al estadio con el de un aeropuerto internacional.
Se ha establecido un perímetro de seguridad que abarca desde la calle West 30th hasta la West 35th, entre la Sexta y la Octava Avenida. Las avenidas Séptima y Octava quedaron cerradas al tráfico vehicular y peatonal desde la tarde.
No se permite la entrada de mochilas, maletines, carteras ni bolsos de ningún tamaño a los aficionados con boleto. Además, el MSG no ofrecerá servicio de paquetería para objetos retenidos.
Los asistentes deben pasar por múltiples puntos de control policial y detectores de metales de alta tecnología, por lo que las autoridades exigieron llegar al menos dos horas antes del inicio del partido.
La tradicional y masiva zona de convivencia que los Knicks organizaban fuera del Garden fue cancelada para evitar aglomeraciones masivas. Los eventos se trasladaron a puntos alternativos como Bryant Park y Central Park.
El protocolo presidencial no solo afecta a los fanáticos, sino también al desarrollo del trabajo periodístico de una de las mayores coberturas deportivas del año:
La NBA notificó que los vestuarios de ambos equipos permanecerán cerrados para la prensa antes del partido. Asimismo, los periodistas tienen estrictamente prohibido permanecer en el borde de la cancha desde una hora y quince minutos antes del salto inicial, limitando el contacto habitual con jugadores y entrenadores.
Mientras la seguridad se roba los reflectores fuera de la duela, dentro del Garden la tensión deportiva es máxima. Los Spurs de Victor Wembanyama buscan reaccionar con urgencia en territorio hostil, en un estadio donde conseguir una entrada "económica" en reventa ya superaba los $6,000 dólares debido a la alta expectativa.

















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